2 años
después...
- ¡Harry! Dios mío, te he echado tanto de menos...- susurraba Gemma,
próxima a mi oído. Sonreí aún sosteniendo su cuerpo en un lánguido abrazo,
mientras sus lágrimas se agolpaban en mi hombro. Yo también la había
extrañado...
- Lo sé, lo sé. Ha sido demasiado tiempo en la cárcel.
- ¡Dos años! Yo aun no entiendo cómo demonios has sobrevivido.
- Tengo contactos.- dije, con un deje de voz misterioso. Gemma soltó una
carcajada, al tiempo que se intentaba quitar las lágrimas que corrían
deliberadamente por sus mejillas.- ¿Donde está mamá?
- Está preparando tu apartamento. Dice que estará lleno de polvo y que
posiblemente tu no lo limpies cuando llegues.- sonreí sabiendo que mi madre
tenia razón. Tenía muchísimas ganas de verla.
Subimos al taxi que nos conduciría de inmediato a mi antiguo apartamento.
Ya hacía más de dos años que no entraba en ese inhóspito lugar, y realmente
echaba de menos esto.
La libertad.
En cuanto Gemma se dispuso a abrir la puerta, yo ya estaba fuera del taxi, contemplándolo
todo tal y como años atrás hacia.
Subí corriendo las escaleras, al tiempo que Gemma tiraba de mi brazo para
volverme a dar un abrazo.
- Ten las llaves.- susurró, colocando las llaves en mis manos.- Me voy ya.
Te quiero.
- Y yo a ti.
La llave se coló en la cerradura, denotando en un temblor lo nervioso que
me encontraba. Entré de un salto al apartamento que tantas vivencias ha
guardado dentro, y lentamente fui inspeccionándolo.
- ¡Mi niño!- un gritó detrás de mi hizo que me tensará levemente, pero al
saber de quién se trataba me giré rápidamente.
- ¡Mamá!
- Hijo mío, te he echado tanto de menos.- susurró corriendo hacía mi, dándome
un gran abrazo.
- Y yo también mamá, y yo también.
- ¿Cómo te sientes?
- Pues bien mamá, ¿cómo quieres que me sienta?- pregunté divertido.
- Diferente... no lo sé, hijo. Ven por aquí, te he preparado algo que se
que te gusta mucho...
Me encaminé hacía donde se dirigía ella, recorriendo con mi mirada todo lo
que hacía tiempo no podía ver.
Definitivamente, había echado de menos esto.
* * *
Hice girar la puerta poco después de que introdujese la llave dentro.
Cuando empecé a caminar, cerrando la puerta detrás de mí, no pensé que todo
esto seguirá igual.
Pensé que quizás más gente lo habría descubierto.
O que quizás Lucía hubiese enseñado este lugar a más gente.
O que se hubiese quemado...
2 años es mucho tiempo, y a pesar del césped, un poco más alto, todo era
exactamente igual a como años atrás lo había dejado.
Me senté en el suelo, contemplando el lugar que en los momentos más difíciles
me había traído la paz que necesitaba.
Pensé en si Lucia habría vuelto aquí cada tarde como yo lo hubiese hecho.
Pensando en todo lo sucedido. En todo lo que pudiese estar pasándome en la cárcel.
En su incriminatoria acusación.
Sé que lo debió de pasar mal, pero también sé que necesito una explicación
de lo que esos cabrones le hicieron a Lucia para que su única opción fuese
declarar en contra de mi.
En cuanto vi esos cardenales en sus muñecas, sus ojos denotando tristeza
acompañada de unas cuantas lágrimas, y sus labios moviéndose para decirme un último "te quiero", ahí supe que algo iba mal.
En esos momentos, quise saber cómo iba la vida de Lucia. Si seguía
instalada en ese apartamento... si alguien más había entrado para
sustituirme... si se había enamorado...
Descarté ese último pensamiento sabiendo que me haría daño.
Fijé mi vista en el paisaje próximo a mí, hasta que un sonido hizo
despertarme de mi trance.
Un chirrido proveniente de la puerta me hizo dar cuenta de que alguien
estaba entrando, mas no me hacía falta girar la cabeza para saber de quien se
trataba.
- ¿Harry?
***
1 año casi sin subir. Dios, no se como disculparme. Enserio aksdhkha me siento fatal.
¡PERDOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOON! Lo siento lo siento lo siento lo sientooooooooooooo akhjdkajhdasjh
LO SIENTO ASJKHDKASHJDA
Perdonarme, aunque no merezca perdon ajajjajajajaj.