- Eh, Harry, despierta, que nos hemos dormido- dije
mientras sacudía ligeramente su cabeza en un intento de despertarle. Harry y yo
nos habíamos tumbado horas antes, habíamos observado durante minutos el cielo
azul y las nubes que pasaban, intentando ponerle formas de animales, objetos,
comida..., y poco después caímos los dos en un profundo sueño. No sé cuál de
los dos se durmió antes, pero presiento que fui yo, ya que recuerdo su mano
paseándose libremente por mi cabello suelto. Harry no se despertaba, así que me
senté encima de él y empecé a moverle la cara. Gruño suavemente y abrió los
ojos, notando que me tenía justo encima.
- ¿Pero que se supone que haces?- dijo sentándose
mientras yo me enredaba sobre sus caderas.
- Pues intentar despertarte.- sonreí y me levanté.- y
veo que lo he conseguido.- me giré dispuesta a recoger mis cosas, pero Harry me
cogió de la mano, estirándome para que volviésemos a quedarnos como antes
habíamos estado.
- Eh, ¿por qué has hecho eso?- dije llevando mi mirada
hacia sus ojos, la cual aparté segundos después, al ver que no podía con su
mirada. Me dio un beso en la mejilla mientras me apretaba más a él.
- Te dejo marchar si me prometes una cosa.- sonrió y
yo con él.
- Sorpréndeme.- Sonreí y deje que hablase.
- Prométeme que si algún día yo no estoy contigo, te
cuidarás por mí.- dijo mirándome a los ojos, que ahora lo único que transmitían
era un sentimiento neutral.
- Pues claro, ¿a qué viene esto Harry?- dije mirándole
fijamente.
- Oh, por nada. ¡Tonterías mías Lucia! Ya sabes, esta
cabeza no descansa ni un minuto- Sonreí mientras me levantaba, sin que Harry se
opusiese. No sé cómo se lo hacía, pero siempre acababa sonriendo. Cogí los
pocos objetos que llevaba y Harry hizo lo mismo. Para volver a casa cogimos un
taxi, ya que ni a Harry ni a mí nos apetecía caminar, y había empezado a
llover. En el taxi, sonó una canción en la cual Harry y yo nos miramos,
avergonzados… Quizás el había pensado lo mismo que yo. Después de esta conexión
Harry estuvo muy distante a mí, no sabía que lo podría estar pasando ahora
mismo por la cabeza. Algunas veces era muy predecible, pero otras tantas ni te
podías ni imaginar lo que podría estar pensando. Y ahora era una de esas veces.
Estaba concentrado en un punto exacto de la ventana, donde se juntaban todas
las gotas haciendo un cumulo de ellas. Estiré mi mano para intentar cogerle la
suya, y cuando la encontré, las entrelazamos haciendo una única mano. Me la
apretó levemente, y en ese momento comprendí que algo iba mal. ¿Por qué? Si tan
solo me había dado un apretón de manos… Pero esa leve presión me hizo sentir
que no quería dejarme marchar. Que quería protegerme. Además de la promesa… Y
me dio miedo. Miedo de no saber lo que pasaba. Miedo de que Harry me dejase
sola. Y le prometí que confiaría en el, pero el miedo me lo impedía. Poco a
poco fui separando nuestras manos hasta que la entrelacé con mi otra mano,
jugando nerviosamente con ellas. Arrancándome los trocitos de piel que se
encontraban al lado de las uñas con estas mismas. Haciendo petar mis dedos, o
intentándolo. Porque estaba muy nerviosa. Notaba que a Harry le pasaba algo, y
no sabía el que. No sabía si era bueno o malo, aunque por la cara que tenia
suponía que era malo. Algo malo. Otra decepción más para Lucia. Para mi
historia interminable. Mi gigante lista de decepciones.
<< Va Lucía, por una decepción mas no pasa nada,
¿verdad? >> Pensé. Pero era mentira. Harry es Harry, y lo que había
desarrollado con él en tan pocos meses era muy fuerte. Tanto que empecé a
llorar sigilosamente, para que nadie me escuchase. Para que él no me escuchase.
En realidad, no tenía nada en claro, solo se me había metido entre ceja y ceja
que algo había pasado, que algo malo carcomía a Harry por dentro, y que me iba
a afectar fuese como fuese. En cuanto llegásemos tendría una charla con él… y
así lo hice. Llegamos a la puerta del apartamento, pagamos al taxista y
entramos al portal, subiendo poco a poco las escaleras. Entré y me giré
quedando cara a cara con Harry.
- ¿Se puede saber por qué estas tan esquivo conmigo?-
pregunté mirándolo fijamente, intentando deducir que era lo que le pasaba.
- No digas tonterías, Lucía.- me apartó la mirada y
pasó por mi lado, yendo a recoger sus llaves y demás.
- ¿Te vas a ir? ¿No te vas a quedar a decirme lo que
te pasa?- le dije irritada. Se giró, me miró, y volvió a girarse.
- ¿Por qué piensas que me pasa algo?- me dijo irritado
también.
- ¡Porque no eres el Harry de siempre!- dije medio
gritando. Se giró y me miró fijamente.
- ¡Tú no sabes nada de mí! ¡No sabes nada de mi vida!
¡No me conoces joder!- me miró con los ojos dolidos, gritándome. Solté una
pequeña lágrima. Tenía razón. Yo no conocía a Harry. No conocía su pasado.
Creía que le conocía. Que sabía sus debilidades. Que sabía sus miedos. Y he
sido una ilusa. Me giré y abrí la puerta, obligándole más que invitándole a
irse. Sollocé silenciosamente mientras bajaba la mirada, viendo des de mis ojos
nublados como caían las lágrimas a mis zapatos.
- Perdón Lucia.- cogió mi barbilla entre sus dedos, haciendo
que le mirase.- Dentro de poco lo comprenderás todo. Cumple la promesa, ¿vale?-
sonrió melancólicamente.- Hasta siempre.- una gota cayó de sus ojos, y me beso,
mientras sus lágrimas y las mías se juntaban en nuestros labios, ahora
convertidos en uno. Se separó de mí y cerró la puerta, dándome a entender que
no lo volvería a ver, y no sabía el por qué. No sabía nada de él, ¿no?

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