domingo, 10 de marzo de 2013

Capitulo 10




- Eh, Harry, despierta, que nos hemos dormido- dije mientras sacudía ligeramente su cabeza en un intento de despertarle. Harry y yo nos habíamos tumbado horas antes, habíamos observado durante minutos el cielo azul y las nubes que pasaban, intentando ponerle formas de animales, objetos, comida..., y poco después caímos los dos en un profundo sueño. No sé cuál de los dos se durmió antes, pero presiento que fui yo, ya que recuerdo su mano paseándose libremente por mi cabello suelto. Harry no se despertaba, así que me senté encima de él y empecé a moverle la cara. Gruño suavemente y abrió los ojos, notando que me tenía justo encima.
- ¿Pero que se supone que haces?- dijo sentándose mientras yo me enredaba sobre sus caderas.
- Pues intentar despertarte.- sonreí y me levanté.- y veo que lo he conseguido.- me giré dispuesta a recoger mis cosas, pero Harry me cogió de la mano, estirándome para que volviésemos a quedarnos como antes habíamos estado.
- Eh, ¿por qué has hecho eso?- dije llevando mi mirada hacia sus ojos, la cual aparté segundos después, al ver que no podía con su mirada. Me dio un beso en la mejilla mientras me apretaba más a él.
- Te dejo marchar si me prometes una cosa.- sonrió y yo con él.
- Sorpréndeme.- Sonreí y deje que hablase.
- Prométeme que si algún día yo no estoy contigo, te cuidarás por mí.- dijo mirándome a los ojos, que ahora lo único que transmitían era un sentimiento neutral.
- Pues claro, ¿a qué viene esto Harry?- dije mirándole fijamente.
- Oh, por nada. ¡Tonterías mías Lucia! Ya sabes, esta cabeza no descansa ni un minuto- Sonreí mientras me levantaba, sin que Harry se opusiese. No sé cómo se lo hacía, pero siempre acababa sonriendo. Cogí los pocos objetos que llevaba y Harry hizo lo mismo. Para volver a casa cogimos un taxi, ya que ni a Harry ni a mí nos apetecía caminar, y había empezado a llover. En el taxi, sonó una canción en la cual Harry y yo nos miramos, avergonzados… Quizás el había pensado lo mismo que yo. Después de esta conexión Harry estuvo muy distante a mí, no sabía que lo podría estar pasando ahora mismo por la cabeza. Algunas veces era muy predecible, pero otras tantas ni te podías ni imaginar lo que podría estar pensando. Y ahora era una de esas veces. Estaba concentrado en un punto exacto de la ventana, donde se juntaban todas las gotas haciendo un cumulo de ellas. Estiré mi mano para intentar cogerle la suya, y cuando la encontré, las entrelazamos haciendo una única mano. Me la apretó levemente, y en ese momento comprendí que algo iba mal. ¿Por qué? Si tan solo me había dado un apretón de manos… Pero esa leve presión me hizo sentir que no quería dejarme marchar. Que quería protegerme. Además de la promesa… Y me dio miedo. Miedo de no saber lo que pasaba. Miedo de que Harry me dejase sola. Y le prometí que confiaría en el, pero el miedo me lo impedía. Poco a poco fui separando nuestras manos hasta que la entrelacé con mi otra mano, jugando nerviosamente con ellas. Arrancándome los trocitos de piel que se encontraban al lado de las uñas con estas mismas. Haciendo petar mis dedos, o intentándolo. Porque estaba muy nerviosa. Notaba que a Harry le pasaba algo, y no sabía el que. No sabía si era bueno o malo, aunque por la cara que tenia suponía que era malo. Algo malo. Otra decepción más para Lucia. Para mi historia interminable. Mi gigante lista de decepciones.
<< Va Lucía, por una decepción mas no pasa nada, ¿verdad? >> Pensé. Pero era mentira. Harry es Harry, y lo que había desarrollado con él en tan pocos meses era muy fuerte. Tanto que empecé a llorar sigilosamente, para que nadie me escuchase. Para que él no me escuchase. En realidad, no tenía nada en claro, solo se me había metido entre ceja y ceja que algo había pasado, que algo malo carcomía a Harry por dentro, y que me iba a afectar fuese como fuese. En cuanto llegásemos tendría una charla con él… y así lo hice. Llegamos a la puerta del apartamento, pagamos al taxista y entramos al portal, subiendo poco a poco las escaleras. Entré y me giré quedando cara a cara con Harry.
- ¿Se puede saber por qué estas tan esquivo conmigo?- pregunté mirándolo fijamente, intentando deducir que era lo que le pasaba.
- No digas tonterías, Lucía.- me apartó la mirada y pasó por mi lado, yendo a recoger sus llaves y demás.
- ¿Te vas a ir? ¿No te vas a quedar a decirme lo que te pasa?- le dije irritada. Se giró, me miró, y volvió a girarse.
- ¿Por qué piensas que me pasa algo?- me dijo irritado también.
- ¡Porque no eres el Harry de siempre!- dije medio gritando. Se giró y me miró fijamente.
- ¡Tú no sabes nada de mí! ¡No sabes nada de mi vida! ¡No me conoces joder!- me miró con los ojos dolidos, gritándome. Solté una pequeña lágrima. Tenía razón. Yo no conocía a Harry. No conocía su pasado. Creía que le conocía. Que sabía sus debilidades. Que sabía sus miedos. Y he sido una ilusa. Me giré y abrí la puerta, obligándole más que invitándole a irse. Sollocé silenciosamente mientras bajaba la mirada, viendo des de mis ojos nublados como caían las lágrimas a mis zapatos.
- Perdón Lucia.- cogió mi barbilla entre sus dedos, haciendo que le mirase.- Dentro de poco lo comprenderás todo. Cumple la promesa, ¿vale?- sonrió melancólicamente.- Hasta siempre.- una gota cayó de sus ojos, y me beso, mientras sus lágrimas y las mías se juntaban en nuestros labios, ahora convertidos en uno. Se separó de mí y cerró la puerta, dándome a entender que no lo volvería a ver, y no sabía el por qué. No sabía nada de él, ¿no?

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